Planificar un entrenamiento

Planificar un entrenamiento

Lo más frecuente hoy en día es que las artes marciales o disciplinas que se enseñan, estén basados únicamente en prácticas en el tatami sin adecuarse a las realidades de las agresiones de hoy día. Se revelan, pues, ineficaces cuando el objetivo es sobrevivir.

Todos los sistemas deberían ir enfocados al “Street Survival”  teniendo en cuenta condiciones reales a las que nos vamos a enfrentar en un momento determinado.

Por ello, es sumamente importante la periodización de un entrenamiento, elementos como el acondicionamiento físico, el combate libre, entrenamiento en el exterior, entrenamiento del estrés… etc.

Debemos evolucionar hacia un entrenamiento centrado en los aspectos metodológicos del entrenamiento cuyo objetivo final sea la mejora de habilidades y resultados.

Como base del entrenamiento, el artista marcial precisa un desarrollo de una buena condición física general, su finalidad será mejorar la resistencia y la fuerza, desarrollar velocidad e incrementar la flexibilidad y coordinación.

Para todo ello, es preciso un “sistema de entrenamiento” perfectamente organizado y sistematizado metodológicamente.

Todo sistema de entrenamiento debe incorporar factores tan fundamentales como los aspectos físicos, técnicos, tácticos, psicológicos y teóricos. Independientemente del sujeto, de sus posibilidades o de su nivel de entrenamiento.

El entrenamiento físico.

Su principal objetivo es el de incrementar el potencial fisiológico del deportista y desarrollar su capacidad física hasta alcanzar un nivel elevado.

Todo entrenamiento físico se puede dividir  varias secuencias:

Entrenamiento físico general (E.F.G)

Su finalidad es mejorar la capacidad de trabajo físico.

Entrenamiento físico específico (E.F.E)

Su finalidad es la de continuar la mejora del E.F.G y a la vez centrarse en las capacidades específicas necesarias para desarrollar una actividad concreta.

Entrenamiento técnico.

Buena técnica = Eficiencia elevada.

Para conseguir el éxito, se necesita una técnica perfecta, y la perfección sólo se alcanza con el entrenamiento.

El entrenamiento psicológico.

Para mí, personalmente, quizás el más importante dentro de un sistema de entrenamiento.

Al final, debemos ser conscientes que entrenamos para “sobrevivir” a una situación de agresión. Y que esta experiencia es “traumática” y estresante.

Por ello, debemos incorporar ese estrés a nuestro entrenamiento mediante sesiones  Force on Force, estos contribuyen a que en una agresión, seamos capaces no de dominar, sino de reconducir esa situación de estrés y reducir el factor sorpresa y el miedo.

Cuando sufrimos una agresión, podemos reaccionar de diferentes maneras:

  • Huir (Si es posible, es la mejor opción)
  • Pelear (Si somos capaces de reaccionar al estrés y no podemos huir)
  • Paralizarnos (Si jamás hemos sufrido una situación tal, lo más probable es que nos quedemos paralizados por el miedo y no seamos capaces de reaccionar)

Como me suele decir mi Maestro, la mayor parte de las peleas se pierden por miedo. Si jamás te han “tocado la cara” es probable que cuando llegue el momento, te olvides de todas las técnicas aprendidas y te quedes en el peor de los casos “paralizado” por el miedo.

Por eso considero esta, la fase más esencial e importante del entrenamiento. Entrenar habitualmente mediante combates libres, con contacto o protecciones ligeras e ir acostumbrándonos a tener que reaccionar instintivamente a la agresión (en vez de ejecutar técnicas pactadas). Como también es importante el contacto, ir acostumbrándonos a lo que se siente cuando se recibe un golpe.

Entrenamiento táctico.

Otra parte fundamental del entrenamiento, el táctico, la parte que dedicamos a aprender situaciones, movimientos, ataques, defensas y sobre todo a observar y evaluar (OODA)

Esta parte del entrenamiento a menudo, tendemos a hacerlas interminables, técnicas, y más técnicas, multitud de luxaciones, multitud de patadas y golpeos. Horas interminables repitiendo situaciones pactadas con nuestro compañero que siempre acaban de la misma manera:

  • El compañero nos ataca, nosotros respondemos y el compañero siempre acaba en el tatami palmeando. (A veces incluso sin tocarlo… Pero oye, la técnica parece que funciona así que debo caerme ¿No?)

Por cierto, quiero hacer un inciso (¿¿¿¿¿Alguien alguna vez ha probado a palmear en el suelo al caerse??????? En serio….. si alguien lo ha hecho… sabrá por qué hago el inciso)

En la vida real, debemos contar con un arsenal de técnicas no muy extenso pero bien trabajado.

Si entras a una pelea pensando que vas a usar esta u otra técnica, y si te atacan de una u otra manera responderás con esta u otra contra… ya has perdido la pelea.

En una pelea debes plantear una táctica sobre cómo enfrentarla, pero al final debes ser capaz de hacerlo instintivamente.

De ahí que un entrenamiento táctico no es sólo aprender técnicas, es aprender a pensar de manera táctica, y no se puede aprender correctamente lo que no se experimenta en primera persona. Debemos hacer que nuestro cerebro trabaje y aprenda

 

Sun Tzu dice: “Un líder victorioso calcula muchas eventualidades antes de la batalla, un líder derrotado evalúa sólo unas pocas. Tener muchas oportunidades trae la victoria; tener pocas trae la derrota, no tener opción alguna trae el desastre.”

 Recuerda: Entrena como peleas y pelearás como entrenas.

 

José Luís Pinilla Álvarez

Entrenador Nacional de Defensa Personal